
La actual número uno, no llego ahí por simple casualidad, lleva una carrera donde su nombre ya se escuchaba con gran fuerza, el año pasado jugó la final del Us Open con Kim Clijsters mostrando un buen nivel y este año llego a semifinales de manera perfecta hasta su juego con Zvonareva.
Su juventud y su falta de titulo grande no es el problema, tiene la madurez suficiente para pensar que será numero uno durante los años venideros, está en un momento donde no hay tanta presión como la que tuvieron las ex número uno que desaparecieron rápidamente por no lograr ningún torneo de Grand Slam, su gran personalidad es vital a la hora de conocer la magnitud de lo que es destronar a la reina del tenis serena Williams quien ha ocupado ese lugar 123 semanas a los largo de toda su carrera, pero que por una lesión en el pie no jugará más esta temporada y su hermana Venus tampoco lo hará por una lesión de rodilla.
Wozniacki ha jugado en 21 torneo este año y sabía que si ganaba el torneo de Beijing sería la número uno; encanta no solo con su belleza, si no con esa personalidad aguerrida, un juego sólido donde son pocos los errores no forzados y su fuerte es leer el juego del rival lo que la lleva a moverse muy bien y anticiparse a las jugadas que le destacándose por su talento y tranquilidad, ahora esta Odense llega al masters de fin de año en Doha como la máxima favorita y con la clara posibilidad de terminar el año como la mejor, ratificando que los 6 títulos del año son producto de la disciplina y la entrega en cada juego donde nunca se da por vencida sin batallar cada game con su potente derecha.
Natalia Narváez
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